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Diálogos, Negocios Y Visitas Indeseadas – Por Lorena Borjas

Diálogos, negocios y visitas indeseadas – Por Lorena Borjas

Diálogos, negocios y visitas indeseadas

@lorenaborjas         

Si el problema en Venezuela no fuese tan repetitivo y con igual ciclo de acciones: promesas vacías, ilusión de cambio, luego desesperanza, para después atornillar el secuestro del país, podría quedar un resquicio para la ingenuidad, al pensar que otro diálogo y otras elecciones, son opciones viables para salir definitivamente de la tragedia venezolana, intentos fallidos que ahora pretenden ser refrendados  con la instalación esta semana en nuestro país, de otra reunión del Foro de São Paulo.

Amarga lección de decepción para millones de venezolanos dentro y fuera del país, con la visita de estos huéspedes indeseados así como la certeza, apoyada en la experiencia, de que esta trama repetida con igual resultado no es producto del azar.

Otra lección progresivamente aprendida de como esta fórmula perversa de ruina y violencia en todas sus formas, no es producto de la improvisación, pues se necesita afianzar mensajes de fuerza, por lo cual, cobra sentido trasladar  a Venezuela por estos días, a uno de los despachos móviles, o más bien, circo macabro itinerante, como es el Foro de São Paulo.

Asiento de grupos irregulares, cuna de debates populistas, dicho encuentro en el país se vislumbra como un factor adicional de riesgo continental, para seguir afianzando ideas retorcidas y caducas sobre supuesto progreso, intentando blindar así todo un andamiaje estudiado por años de sometimiento.

Entender el origen del Foro de São Paulo, pasa por tomar conciencia de la maquinaria ideológica detrás de esta figura, la cual por años ha impulsado gobiernos aparentemente vestidos de legalidad y así entregar de forma subrepticia el destino de muchos países a un sistema de poder compuesto por delincuencia organizada, maquiavélicamente hábiles y planificados para arruinar a países ricos como Venezuela y someter a toda su población.

Por esa y tantas razones, existe un ambiente general de desagrado y rechazo con la visita  de tan cuestionado grupo, que seguramente vendrá con el mismo libreto de justificación de sometimiento y extraña reseña de alabanzas en torno a historias de fracaso desde Cuba, hacia Venezuela, pasando por Nicaragua y Bolivia, y ahora peligrosamente incluyéndose poco a poco México.

Y si bien, mucho habría que cuestionar y exigir cuentas por la mala praxis opositora, más grave aún sería que la “mayoría vociferante”, no “minoría”, refrendara “Muda” una visita de irregulares, expertos promotores  en legitimar lo ilegítimo, criminalizar la política, desmembrar instituciones y callar a la prensa libre; seguramente con una docena de discursos fatuos, vacíos de soberanía alimentaria, territorial, militar, energética, etc., etc., de lucha antiimperialista, mientras aún se siente el aire marino de Barbados .

Toda una contradicción, como muchas que ocurren en este país secuestrado, abrir la puerta principal de casa y atender a quién entró por la parte trasera a hurtadillas y se llevó las cosas más preciadas de los venezolanos: la libertad, la democracia, la vida y bienes de toda una nación que sin embargo, se resiste a morir y más temprano que tarde seguro encontrará la forma de desocupar de su territorio a tan despreciables visitantes.

Pronto se marcharán esos quienes tienen rato desmembrando la República. Ellos y sus cómplices, aprenderán que gracias a la fuerza, especialmente la fuerza ciudadana, Venezuela volverá a ser un país rico y decente porque nos sobra valor y coraje para recuperarla. Será ensordecedor ese día y ese grito en la calle diciéndole a esos grupos trasnacionales basados en el crimen y el delito: ¡Fuera! ¡Esta tierra de gracia que tanto amamos es nuestra y se respeta!

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