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Para contribuir en hacer cumplir el mandato del 16J he decidido incorporarme a Soy Venezuela – Por Teresa Albanes

Desde la Asamblea Nacional y un año del plebiscito :

Debo decir que estoy triste de estar en este santuario que es el Palacio Federal convertido en un lugar fracturado, dividido, pero también con la esperanza que esto acabara pronto.

Hace años acudí varias veces en mi condición de funcionario del poder ejecutivo, fui interpelada en torno a mi trabajo en la Comisión de Finanzas dominada por el partido opositor al gobierno.  En una de esas veces una mujer sobresaliente, de gran integridad, Haydee Castillo de López Acosta me interrogo inquisitivamente con respeto a mi trabajo y hacia mi persona. Entonces, había interacción entre hombres y mujeres libres a pesar de tener ideas e inclinaciones políticas distintas, donde entonces privaban valores republicanos como el respeto a la diferencia de opinión y criterios, hoy esta esta casa dividida, La Asamblea Nacional, única y legitima ha sido acorralada, reina el miedo, la amenaza y la represión a quienes piensan distinto, la obsecuencia al poder ejecutivo es la regla. Y la libertad de pensamiento y de expresión han sido desterradas.

Quisiera decir unas pocas palabras acerca de la significación del 16 de julio del año pasado…

Aquel fue un domingo festivo, la gente salió a las calles a expresar sus convicciones: su rotundo deseo de cambio. Tres preguntas: rechaza la constituyente de maduro, exige a la FAN el cumplimiento de las normas constitucionales que la rigen y la exigencia de renovación de los poderes públicos, las 3 fueron respondidas en forma afirmativa por más de  7 millones y medio de venezolanos.

El proceso de preparación de esta Consulta Ciudadana tomo varios meses, muchos fueron consultados, sus opiniones tomadas en cuenta, la CEV orientó iluminó y animó nuestros pasos, corrigió nuestros errores en el texto de la propuesta, invitó a los obispos y párrocos a que dieran facilidades para la realización del acto de la consulta en espacios anexos a los templos y acompaño este o proceso hasta el final. De igual manera las iglesias evangélicas saludaron esta consulta invitando a sus fieles a la participación.

Esta no fue una consulta cualquiera, ella fue convocada por la directiva de la Asamblea Nacional. Sus autoridades extendieron invitación a cinco ex presidentes democráticos de la región de América latina para que acompañaran y le dieran legitimidad al proceso y sus resultados. Cinco rectores de nuestras universidades nacionales fueron invitados por la directiva de la asamblea para que siguieran el proceso y avalaran sus resultados.

Ese día el país se levantó con una inmensa esperanza: se abría un nuevo camino, legitimado por un poder público: la asamblea y con base en una norma constitucional el art 71 que le daba rango constitucional a la consulta. Hubo paz en todo el país con excepción de un incidente lamentable con saldo de una persona muerta en el occidente de la ciudad de Caracas, en donde colectivos armados atentaron contra las personas que esperaban en una cola de esperanza y que debieron refugiarse en la iglesia Nuestra señora del Carmen de Catia.

Esa noche esperamos confiados los resultados. Reímos y lloramos: sentíamos se aproximaba una etapa que abriría el camino para poner fin al hambre, enfermedad, privación de derechos, represión y muerte. Pero no fue así. Al día siguiente no pasó, nada ni los subsiguientes días tampoco. El silencio y la parálisis de la Asamblea Nacional y de las agrupaciones políticas eran estruendosos, nos ensordecían… (Perdonen el oxímoron)

Y por allí alguien escribió: si ese que se expresó hace un año no fue el pueblo, ¿quién es entonces el pueblo? ¿Dónde está? 7 millones y medio de voces y manos y ¿no representan nada?

Apenas 14 días mas tarde, el CNE con rectoras obsecuentes convocaron a unas elecciones clandestinas, porque nadie vio gente en los centros de votación. Colocaron a 500 miembros del PSUV en una fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente con, señalado por ellos mismos, “poderes plenipotenciarios”.

Todos ustedes saben los actos, convocatorias y decisiones tomadas por los partidos políticos con posterioridad a ese terrible 30 de julio de 2017. Dos meses más tarde a pesar de su ilegitimidad y origen fraudulento se concurría a unas elecciones de gobernadores convocada por la ANC … La tesis de “no se deben dejar espacios vacíos” fue enarbolada para dar legitimidad a un acto convocado por un ente sin sustento constitucional ni legal. Nuestros amigos del mundo desconocieron esa Asamblea, pero aquí, en casa, actuamos diferente. Muchas más cosas pasaron en los meses subsiguientes, pero no me referiré a ellas ahora.

Quiero terminar señalando que la tragedia humanitaria, social e institucional que sufre el país reclama nuestra acción. Lo que aflige a nuestros niños y familias enteras no son cuestiones del ámbito privado que se resuelven allí. La enfermedad prevenible, las muertes evitables, el hambre, la desnutrición, los niños sobrevivientes,  la ausencia y deserción escolar…. y otras muchas violaciones flagrantes de los derechos humanos, son cuestiones que pertenecen al ámbito de lo público y deben ser asumidas por quienes ostentan el mandato popular y por quienes han asumido responsabilidades políticas. No hay lugar ya para tanto desinterés e indiferencia.

No mas racionalizaciones, desterremos la “juridización” de la política, que se traduce en esos conflictos aparentes, no del todo claros pero existentes,  entre la Asamblea Nacional y el Tribunal Supremo de Justicia en el exilio, electo por esa Asamblea. La interpretación distinta, diferida y lenta causa perturbación en el cuerpo social, la gente no sabe a qué atenerse y el triunfador es siempre el gobierno. No se puede permitir tanta racionalización e insensibilidad con lo que acontece alrededor nuestro. El pueblo no entiende tanto argumento jurídico vacio para no hacer lo que los ciudadanos piden: el fin del horror. Admitidos como han sido los errores de acción y omisión por parte de connotados dirigentes políticos, ojala ahora con más bríos aumentemos, todos unidos, políticos gremios,  asociaciones y pueblo todo,  se dé la presión para el fin de este régimen.

 

Con base a lo antes expuesto, he decidido incorporarme a la alianza Soy Venezuela por la siguientes razones

  1. Creo en la necesidad de comprometerse para superar la tragedia Humanitaria, Social e Institucional que sufre el país. Lo que hoy agrava las condiciones de vida de nuestros niños y familias enteras no son cuestiones del ámbito privado, son cuestiones que pertenecen a lo público y por tanto no es permitido el desinterés y la indiferencia.
  2. Creo que este es un espacio donde se pueden reunir personas con talentos y capacidades, con saberes, experiencias valoración ética y aceptación colectiva animadas con un solo objetivo: provocar, presionar la salida del régimen.
  3. Creo que todo lo que hoy parece imposible lo seguirá siendo hasta que lo  intentemos y  lo hagamos posible. Creo que aquí se abandona el fatalismo.
  4. Creo que es este un espacio que no ha fracturado a la UNIDAD, sino uno desde donde se puede y se DEBE buscar el encuentro, iniciar la conversación , lograr el entendimiento entre personas y grupos con diferentes orientaciones e inclinaciones políticas e ideológicas pero todas con la misma absoluta determinación: poner fin a este régimen oprobioso y violador de los derechos humanos.

 

 

 

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